28 mar. 2016

Exposición colectiva en el Centro José Guerrero de Granada.

PINTURA EN VOZ BAJA 

Ecos de Giorgio Morandi en el arte Español





BODEGONES, MORANDI Y YO



Me declaro morandiana. Contemplar y buscar diferencias entre las obras de Morandi constituye para mí un feliz ritual que practico con devoción.

Morandi es uno de esos artistas a los que me aferro cuando me angustio pensando que mis temas son recurrentes, o me cuestiono si no pertenecen a un universo demasiado privado y no van a interesar a nadie más. En esos momentos me tranquiliza leer las palabras con las que el artista, según su amigo Raimondi, describía uno de sus cuadros: «…mis cosas usuales. Ya las conoces. Son siempre las mismas. ¿Por qué tengo que cambiarlas? Funcionan bastante bien ¿No crees?». Entonces muevo la cabeza asintiendo, me digo: Tiene razón, y reanudo mi tarea.

Ahora que escribo sobre él, quisiera ser capaz de acordarme de cuándo descubrí a Morandi. Al menos sí recuerdo mi primer De Chirico. Fue con catorce años, yo iba a unas clases de pintura al salir del colegio, en las que nos hacían pintar bodegones a partir de unas láminas de lo más vulgar (con hogazas de pan, frutas, hortalizas, geranios, botijos y demás cacharrería tradicional). Un día, un niño trajo un libro del que iba a  copiar un cuadro, era una monografía de De Chirico que a mí me dejó fascinada.

Pocos años después continué haciendo bodegones en una academia para preparar el examen de ingreso a Bellas Artes. Y una vez en la Facultad, tuve que dibujar y pintar bodegones. Muchos bodegones. En los primeros cursos  los preparaban los profesores de las diferentes asignaturas, pero después, cuando me dieron libertad para elegir qué pintar, yo seguí con ellos por mi cuenta.

Ahora me doy cuenta de que lo que más he pintado, por no decir lo único, en todos estos años de profesión son bodegones.

Cuando recorro con la mirada mi taller o mi casa, veo que vivo rodeada de bodegones. Y no me refiero solo a mis cuadros, sino a pilas de libros, enseres, grupos de fruteros (con suerte, rebosantes), botes en fila, cajas ordenadas, pinceles dentro de tarros, etc. ¡Cómo me gustan! También fuera, en la calle, sigo tropezándome con toda clase de cosas inanimadas, y me encantaría recogerlas; pero como eso no es posible, acaban en mis papeles y mis lienzos. Quizás algunos las encuentren poco interesantes, banales o insignificantes, pero si sabemos observarlas, estas reuniones de objetos en reposo, reflejos de la cotidianidad más íntima, nos desvelarán su singularidad  y se nos manifestarán como extraordinarias.

Con Morandi me pasa lo mismo, cuanto más atentamente examino esos bodegones de objetos triviales que cuadro tras cuadro parecen repetirse, más única encuentro cada una de sus pinturas.

Teresa Moro




Cuando el pintor Pedro Morales Elipe me llamo para invitarme a participar en este proyecto me dió un subidón. La lista de artistas es estupenda. Para mi es un honor estar en esta colectiva, en la que compartiremos pared con el maestro Morandi. Espero que mi trabajo mantenga el tipo dignamente.


Habrá obra de: Giorgio Morandi (Bolonia, 1890-1964), Alfredo Alcaín (1936), Fernando Almela (1943-2009), Juan José Aquerreta (1946), Ángel Bados (1945), Nati Bermejo (1961), Joan Cardells (1948), Javier Codesal (1958), Gerardo Delgado (1942), Juan Manuel Díaz-Caneja (1905-1988), Marcelo Fuentes (1955), Miguel Galano (1956), Jorge García Pfretzschner (1964), Joan Hernández Pijuan (1931-2005), Carmen Laffón (1934), Antoni Llena (1943), Jaime Lorente (1956), Fernando Martín Godoy (1975), Santiago Mayo (1965), Pedro Morales Elipe (1966), Teresa Moro (1970), José Miguel Pereñíguez (1977), Gerardo Rueda (1926-1996) y Cristino de Vera (1931).


Las tres piezas mías que podrán verse, son una tela y dos papeles elegidas por el comisario para la ocasión. Las dos primeras pertenecen a mi serie Homeless, de muebles abandonados en la calle, y la tercera es de la serie Playtime, de muebles de espacios públicos.


Calle García Marín, 2013. Acrílico/tela. 81x100 cm.

 Calle Luis Taboada, 2011. Guache/papel. 38X57 cm.

 Portal Abogados 4, 2006. Guache/papel. 38X57 cm.


Se va a editar un mimadísimo catálogo que tiene una pinta fantástica.
El texto breve con el que abro esta entrada es mi aportación a la publicación.

No dejeis de visitarla si teneis la oportunidad de ir por Granada.

Más información en http://www.centroguerrero.org/index.php/Proximas/398/0/?&L=0





 

10 mar. 2016

Exposición en Siboney. (Spin-off. Parte 1ª)

  (PARTE 1ª)

Intento de apropiación de una silla de París II, spin-off.

Galería Siboney de Santander. 5 de marzo al 10 de abril 2016.

Vista de la exposición en Siboney

Spin-off se traduce como salpicadura o derivado. Y no sé con cuál de los dos significados quedarme porque me gustan ambos. Salpicadura tiene que ver con el medio que yo utilizo en mi trabajo, la pintura. Y derivado me trae a la mente la deriva, entendida como paseo sin rumbo fijo (muy asociado con el situacionismo y el mayo francés…). 

Intento de apropiación de una silla de Paris, la instalación que hice en La Naval el año pasado, donde unía la literatura de Georges Perec con la arquitectura neoplasticista años 20, la pintura de interiores holandesa y la silla estándar de Prouvé, se ha convertido en el punto de partida de un recorrido en el que estableciendo conexiones sin un objetivo específico, (a la manera situacionista), he seguido avanzando.


Comenzando en el colegio de Holanda de la Ciudad Universitaria Internacional de París (CIUP).



Colegio de Holanda en París


Proyectado por el arquitecto holandés Dudok. Se inauguró en 1938.

Con influencias del estilo internacional, es un maravilloso ejemplo de la arquitectura holandesa del periodo de entreguerras.

Acaba de ser reinaugurado después de una restauración integral. 


Allí tuve un estudio en otoño de 2001. 

Estudio del colegio de Holanda.


Donde encontré la silla de Prouvé que me sirvió de motivo para mi exposición en La Naval.




 Vista de la exposiciónen LA NAVAL.

Ahora apartir de aquella exposición he seguido el rastreando la silla de París.


Para este spin-off en Siboney, he recreado el taller como un interior holandés.





Interior holandés, 2016. Acrílico/lienzo. 38x46 cm.

He pintado otra versión de la silla de París, y un par de lienzos más sobre el intento de apropiación.

Intento de apropiación de una silla de París 2, 2016. Acrílico/lienzo. 35x 35cm. Intento 3, 2016. Acrílico/lienzo. 38x46cm.

 

Además mi deriva me ha llevado a la cafetería de donde probablemente salió la silla.


Restaurante universitario,1954. (CIUP)

Aunque puede ser que provenga del otro restaurante universitario de la Cité o de las zonas comunes de la Casa de México. Porque en todos ellos había mobiliario de Prouvé. 
Esto ocurría después de la guerra cuando al diseñador le encargaban muebles funcionales y de producción económica para amueblar todo tipo de espacios públicos.
 
Restaurante universitario, 1954. (CIUP)
He dibujado la cafetería universitaria y también he pintado un detalle de las mesas y las sillas con unas estructuras metálicas que servían de separadores y  perchero para los comensales.




Vista de la exposición en Siboney.



Cafetería Prouvé, 2016. Gouache y acrílico/papel. 51x76 cm.




Sillas restaurante universitario, 2016. Acrílico/lienzo.38x46 cm.

 

  *Este artículo está publicado en 2 partes y por tanto continúa en la parte 2º.

Teneis más información en:

GALERIA SIBONEY
Santa Lucía, 49
39003 SANTANDER
info@galeriasiboney.com


9 mar. 2016

Exposición en Siboney. Spin-off (parte 2ª)



(PARTE 2ª)

Intento de apropiación de una silla de París II, spin-off.

Galería Siboney de Santander. 5 de marzo al 10 de abril 2016. 

También en los 50, Prouvé se construyó una casa en la ciudad de Nancy donde ya tenía sus talleres.  

 

Maison Prouvé en Nancy.    


A lo largo de los años que la habitaron, siempre hubo allí mobiliario ideado por él, como las sillas Standard.



Interior de la casa de Prouvé.



En el comedor tenían una curiosa mesa de 3 patas diseñada por Pierre Jeanneret para los Prouvé.




Comedor de la familia Prouvé con la mesa de Pierre Jeanneret y la mesa.


Comedor Prouvé,2016. Gouache/papel. 38x58 cm.

En la exposición incluyo un dibujo del rincón al lado de la chimenea con 2 modelos de sillones diseñados por él.

Cuarto de estar Prouvé, 2016. Gouache/papel. 38x58 cm.


Existe un retrato de Prouvé en su casa sentado en uno de esos sillones.
Prouvé en su casa de Nancy.

Hay un momento en que la familia cambió la lámpara del comedor, sustituyéndola por el modelo AJ Royal, diseño de 1960 del danés Jacobsen. Casualmente es la misma que tengo yo en mi comedor. 

Comedor Prouvé con lámpara Jacobsen, 2016. Gouache/papel. 28x38 cm.


Mi comedor,2016Gouache/papel. 28x38 cm.


Pero antes aquella habitación estuvo iluminada con prototipos de la lámpara Potence.

Salón de la casa de Prouvé con la lámpara Potence.

Para la exposición en Siboney nos han prestado una edición moderna.



Vista de la exposición en Siboney con la lámpara Potence de Prouvé.

De momento la penúltima parada de mi rastreo ha dado lugar a una serie nueva de gouaches sobre papel donde reproduzco casas de coleccionistas con mobiliario Prouvé.


La serie en la pared del estudio.




Coleccionista Prouvé nº 2, 2016. Gouache/papel. 28x38 cm.

Y es que los muebles del francés han pasado de ser producidos en serie para amueblar espacios de uso público, a en los últimos tiempos ser considerados obras de arte para coleccionar. Ahora están muy cotizados y hasta baten récords en el mercado, como la mesa Trapeze creada para un comedor de profesores universitario, y que no hace mucho casi alcanzó los 2 millones de dólares en una subasta.
Los diseños de Prouvé, al igual que ocurre con los de muchos de sus colegas de mitad del siglo XX, son reeditados y comercializados por firmas de decoración súper exclusivas, e incluso fabricados de imitacion en China.

Mesa para profesores, 2016. Gouache/papel. 21x29,5 cm.


Pienso que todo esto a él le dejaría perplejo, sobre todo cuando leo la siguiente reflexión suya: «Construye para la eternidad y los objetos podrían convertirse en reliquias del pasado. Construye para una generación y podrían durar varias generaciones».